viernes, 4 de mayo de 2012

Dicen que la vida está compuesta de rutinas, hábitos y costumbres. Unas son buenas y otras malas. Los horarios regulares en la alimentación y el descanso, el ejercicio regular, la interacción con otras personas, la ingesta de alimentos sanos, el pensamiento positivo. Muchas de ellas son más fáciles de recitar que de realizar.
Llevo una vida desordenada y no tengo la fuerza de voluntad necesaria para corregirla. 
Qué es lo que proporciona esa fuerza de voluntad? Cómo ganas fuerza de voluntad? Después de mucho pensar he llegado a la conclusión que la motivación es una gran fuente de fuerza de voluntad. El problema es que por mas que busco no encuentro motivos. Y encontrar motivos no es nada fácil.

TRECE AÑOS DESPUÉS

“Un poquito más”

Dicen que la vida se construye con rutinas, hábitos y costumbres. Antes lo entendía como una lista de cosas que debía hacer bien: dormir a tiempo, comer sano, moverme, pensar positivo. Sabía recitarlo, pero no cumplirlo. Me faltaba fuerza de voluntad.

Durante años busqué qué la generaba, qué encendía esa chispa. Creí que era cuestión de motivación, pero no encontraba motivos. Hoy lo veo distinto. La fuerza de voluntad no nace de la inspiración, sino del cansancio y la tozudez. De seguir tirando del hilo aunque el tejido no tenga sentido.

Mi motivación ya no es brillante ni heroica: es seguir viva para ver qué pasa después. El futuro me intriga demasiado como para rendirme antes de tiempo. Quizás el mundo no mejore, pero quiero mirar cómo cambia, cómo respira, cómo se transforma.

Y cuando me vence la pereza o la tristeza, no hago discursos. Solo me digo:
tampoco es para tanto, venga, un poquito más.

A veces ese poquito es todo lo que necesito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario