Bajo el Sol de Sirak
Epílogo. Ahora Vuelve a Reír
Aurora tardó algún tiempo en comprender por qué las mujeres mayores del campamento la recibían cada vez con una sonrisa distinta. No era una sonrisa de complicidad ni de picardía. Era de gratitud.
Al principio pensó que solo era
una impresión suya, hasta que una mañana, mientras ayudaba a limpiar unas
raíces junto a Naira y dos ancianas, una de ellas le acarició distraídamente el
brazo.
—Gracias.
Aurora levantó la vista,
desconcertada.
—¿Por qué?
La mujer sonrió con la serenidad
de quien ha visto pasar demasiadas estaciones para perder el tiempo con rodeos.
—Por cuidar de ese muchacho.
Aurora frunció ligeramente el
ceño.
—Él también cuida de mí.
—Lo sabemos.
La anciana intercambió una mirada
divertida con Naira.
—Pero llevaba muchos años
cuidando de todos menos de sí mismo.
Otra de las mujeres dejó escapar
una risa suave.
—Siempre tan responsable... —dijo
una.
—Tan callado... —respondió otra
—Tan correcto... —comentó
exasperada una tercera.
—Y tan convencido de que no
necesitaba nada.
Aurora bajó la vista sin saber
muy bien qué responder.
La primera mujer volvió a
sonreír.
—Ahora vuelve a reír.

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